¡Hola a todos y todas!
Esta página ha sido creada para reflexionar sobre nosotros, todos los componentes de la comunidad Educativa. ¿Pensáis que somos todos iguales o encontráis alguna diferencia con vuestros compañeros?
Todos, todos y todos tenemos necesidades educativas específicas, es decir, todo el mundo necesita algunas cosas diferentes a los demás. A algunos, por ejemplo no le será fácil leer un texto; otros, tendrán alguna que otra dificultad en redactar una carta. Luego ¿qué podemos hacer? ¡AYUDARNOS ENTRE TODOS!
La misma definición del proyecto curricular y de sus concreciones curriculares constituye una medida de atención a la diversidad. Por otro lado, su desarrollo en las las unidades didácticas generará un conjunto de propuestas que favorezcan la adaptación a los intereses, capacidades y motivaciones de los alumnos respetando siempre un trabajo común de base e intención formativa global que permita la consecución de las competencias básicas y de los objetivos de cada curso y de la etapa.
Es evidente que los alumnos son diferentes y que estas diferencias se refieren a diversos factores: capacidades, intereses, situación social... Por lo tanto, el docente deberá atender estas diferencias y ajustar a ellas su intervención educativa.
Así pues, la atención a la diversidad se articula en diferentes niveles referidos tanto al propio centro como a los alumnos/as considerados individualmente. Así, teniendo como referencia el Proyecto Educativo de Centro, competencia de los centros, se configura como el primer nivel de adaptación del currículum. Los distintos grados de adaptación curricular individualizada y la diversificación curricular, son elementos que constituyen una respuesta abierta y flexible a los diferentes problemas que plantea en estos aspectos el proceso de enseñanza.
Para poder atender a la diversidad de los alumnos/as, van a existir varias vías: Adaptaciones Curriculares (a nivel de objetivos, contenidos, criterios de evaluación, metodología), en los Materiales, en los accesos..., pero donde es necesario comenzar la atención a esta diversidad va a ser en el desarrollo diario de las sesiones, respetando las motivaciones, intereses y capacidades de los alumnos/as.
La misma definición del proyecto curricular y de sus concreciones curriculares constituye una medida de atención a la diversidad. Por otro lado, su desarrollo en las las unidades didácticas generará un conjunto de propuestas que favorezcan la adaptación a los intereses, capacidades y motivaciones de los alumnos respetando siempre un trabajo común de base e intención formativa global que permita la consecución de las competencias básicas y de los objetivos de cada curso y de la etapa.
Es evidente que los alumnos son diferentes y que estas diferencias se refieren a diversos factores: capacidades, intereses, situación social... Por lo tanto, el docente deberá atender estas diferencias y ajustar a ellas su intervención educativa.
Así pues, la atención a la diversidad se articula en diferentes niveles referidos tanto al propio centro como a los alumnos/as considerados individualmente. Así, teniendo como referencia el Proyecto Educativo de Centro, competencia de los centros, se configura como el primer nivel de adaptación del currículum. Los distintos grados de adaptación curricular individualizada y la diversificación curricular, son elementos que constituyen una respuesta abierta y flexible a los diferentes problemas que plantea en estos aspectos el proceso de enseñanza.
Para poder atender a la diversidad de los alumnos/as, van a existir varias vías: Adaptaciones Curriculares (a nivel de objetivos, contenidos, criterios de evaluación, metodología), en los Materiales, en los accesos..., pero donde es necesario comenzar la atención a esta diversidad va a ser en el desarrollo diario de las sesiones, respetando las motivaciones, intereses y capacidades de los alumnos/as.
Así pues, nuestra programación no tendrá ningún tipo de segregación con personas diferentes, ya que pensamos y afirmamos que ¡todos somos diferentes! Con ello, no queremos decir que no se vallan a atender estas necesidades, sino todo lo contrario: nuestro trabajo de docentes se llevará a cabo mediante una atención individualizada que atienda a las distintas características de cada alumno y alumna.
Por todo ello, vemos en el trabajo cooperativo una herramienta muy efectiva que nos ayudará en este difícil proceso. Así pues, si un alumno presenta altas capacidades se le dará un papel de coordinador o apoyo para el resto, con lo que no tendrá porqué hacer otra actividad diferente y estará totalmente integrado en el grupo/clase. El mismo hecho tendrá lugar en el caso de un alumno con capacidades menos desarrolladas, ya que mediante el trabajo en grupo y la cooperación cada cual adoptará un rol o una función que desarrolle su potencial y motive el espíritu de superación.
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